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Borrachinos

Los borrachinos son el ejemplo perfecto de la cocina de aprovechamiento asturiana. Es un postre humilde, nacido de la necesidad de no tirar nada, transformando el pan duro en un bocado digno de los mejores banquetes. Si los frixuelos son el alma del Carnaval, los borrachinos son el refugio dulce de las cuencas mineras y los valles del interior durante todo el año.

 

Historia e Implantación en Asturias

A diferencia de la repostería de "botica" o de gran ciudad como el Carbayón, los borrachinos tienen un origen netamente rural y doméstico.

  • Economía de subsistencia: En la Asturias de posguerra y en las aldeas de montaña, el pan era sagrado. Cuando se ponía duro, se convertía en sopas de ajo si tocaba salado, o en borrachinos si había algo de azúcar que celebrar.

  • El nombre: Aunque se llaman "borrachinos", tradicionalmente no siempre llevaban alcohol. El nombre proviene de la forma en que el pan frito "emborracha" o absorbe el almíbar de vino blanco o anís hasta quedar completamente empapado.

  • Variedades por zona:

    • Cuencas Mineras (Nalón y Caudal): Es donde más tradición tienen. Aquí se suelen aromatizar con un chorrito de anís y el almíbar es muy denso.

    • Zona Central: Es común encontrar versiones donde el almíbar se hace con vino blanco y canela.

    • Occidente: En algunas zonas se sustituye el vino por sidra dulce (sidra del duernu), dándole un toque frutal muy asturiano y menos alcohólico.

 

Receta Paso a Paso

El secreto de un buen borrachino es que el centro no quede seco y que la masa exterior sea suave, no correosa.

Ingredientes

  • Para la masa:

    • 200 g de miga de pan del día anterior (o pan de hogaza de buena calidad).

    • 3 o 4 huevos (según el tamaño).

    • 2 cucharadas de azúcar.

    • Aceite de oliva suave o girasol (para freír).

  • Para el almíbar (el "baño"):

    • 500 ml de agua.

    • 250 ml de vino blanco (o una mezcla de agua y un chorrito de anís).

    • 200 g de azúcar.

    • 1 rama de canela y la cáscara de un limón.

Elaboración

  1. Preparar la masa: Desmenuza la miga de pan con las manos en un bol grande. Añade los huevos batidos y las dos cucharadas de azúcar. Mezcla bien hasta obtener una pasta espesa pero moldeable. Si ves que está muy seca, añade otro huevo.

  2. Formado: Con la ayuda de dos cucharas, forma pequeñas porciones ovaladas (como si fueran croquetas o buñuelos).

  3. Fritura: Fríelos en abundante aceite caliente hasta que estén bien dorados por fuera. Esto creará una "cáscara" que protegerá la miga. Escúrrelos sobre papel de cocina.

  4. El Almíbar: En una olla ancha, pon a hervir el agua, el vino (o anís), el azúcar, la canela y el limón. Deja que cueza unos 10 minutos para que el alcohol se evapore y el almíbar tome cuerpo.

  5. El "Emborrachado": Introduce los borrachinos fritos en el almíbar hirviendo. Baja el fuego y deja que cuezan a fuego lento durante unos 15-20 minutos. Verás cómo se hinchan al absorber el líquido.

  6. Reposo: Es fundamental dejarlos enfriar en su propio almíbar para que la textura sea perfecta.

 

Emplatado y Secretos de Maestro

Emplatado

Se sirven en un cuenco hondo o plato de postre, siempre acompañados de una generosa cantidad de su almíbar. No necesitan más adorno que la propia rama de canela de la cocción. Se pueden comer del tiempo, pero están especialmente ricos templados en invierno.

Secretos para unos Borrachinos inolvidables

  • El Pan: No uses pan de molde. Necesitas pan de verdad, con miga consistente (pan de hogaza o de "pueblo"). Si la miga es muy aérea, el borrachino se deshará en el almíbar.

  • El batido: Bate los huevos con energía antes de mezclarlos con el pan para que la masa sea más esponjosa.

  • La cocción en almíbar: No tengas prisa. El borrachino debe "crecer" en la olla. Si lo sacas demasiado pronto, el centro estará seco y duro. Debe quedar como una esponja saturada de sabor.

  • Toque de miel: Algunos maestros sustituyen parte del azúcar del almíbar por una cucharada de miel de brezo para darle un color ámbar más intenso y un sabor más profundo.

 

Dato curioso: En algunos pueblos de Asturias, los borrachinos eran el postre típico que se llevaba a las mujeres que acababan de dar a luz, por su alto valor energético y su capacidad reconfortante.

¿Te ha gustado esta ruta por el dulce asturiano o quieres que rescatemos algún otro postre olvidado de las abuelas?