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Los
borrachinos son el
ejemplo perfecto de la cocina de aprovechamiento asturiana. Es un postre
humilde, nacido de la necesidad de no tirar nada, transformando el pan
duro en un bocado digno de los mejores banquetes. Si los frixuelos son
el alma del Carnaval, los borrachinos son el refugio dulce de las
cuencas mineras y los valles del interior durante todo el año.
Historia e Implantación
en Asturias
A diferencia de la repostería de "botica" o de
gran ciudad como el Carbayón, los borrachinos tienen un origen netamente
rural y doméstico.
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Economía de
subsistencia: En la Asturias de posguerra y en las aldeas de
montaña, el pan era sagrado. Cuando se ponía duro, se convertía en
sopas de ajo
si tocaba salado, o en
borrachinos
si había algo de azúcar que celebrar.
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El nombre:
Aunque se llaman "borrachinos", tradicionalmente no siempre llevaban
alcohol. El nombre proviene de la forma en que el pan frito
"emborracha" o absorbe el almíbar de vino blanco o anís hasta quedar
completamente empapado.
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Variedades por
zona:
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Cuencas
Mineras (Nalón y Caudal): Es donde más tradición tienen.
Aquí se suelen aromatizar con un chorrito de
anís
y el almíbar es muy denso.
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Zona
Central: Es común encontrar versiones donde el almíbar se
hace con
vino
blanco y canela.
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Occidente: En algunas zonas se sustituye el vino por
sidra
dulce (sidra del duernu), dándole un toque frutal muy
asturiano y menos alcohólico.
Receta Paso a Paso
El secreto de un buen borrachino es que el
centro no quede seco y que la masa exterior sea suave, no correosa.
Ingredientes
Elaboración
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Preparar la
masa: Desmenuza la miga de pan con las manos en un bol grande.
Añade los huevos batidos y las dos cucharadas de azúcar. Mezcla bien
hasta obtener una pasta espesa pero moldeable. Si ves que está muy
seca, añade otro huevo.
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Formado:
Con la ayuda de dos cucharas, forma pequeñas porciones ovaladas
(como si fueran croquetas o buñuelos).
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Fritura:
Fríelos en abundante aceite caliente hasta que estén bien dorados
por fuera. Esto creará una "cáscara" que protegerá la miga.
Escúrrelos sobre papel de cocina.
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El Almíbar:
En una olla ancha, pon a hervir el agua, el vino (o anís), el
azúcar, la canela y el limón. Deja que cueza unos 10 minutos para
que el alcohol se evapore y el almíbar tome cuerpo.
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El
"Emborrachado": Introduce los borrachinos fritos en el almíbar
hirviendo. Baja el fuego y deja que cuezan a fuego lento durante
unos 15-20
minutos. Verás cómo se hinchan al absorber el líquido.
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Reposo: Es
fundamental dejarlos enfriar en su propio almíbar para que la
textura sea perfecta.
Emplatado y Secretos de
Maestro
Emplatado
Se sirven en un cuenco hondo o plato de
postre, siempre acompañados de una generosa cantidad de su almíbar. No
necesitan más adorno que la propia rama de canela de la cocción. Se
pueden comer del tiempo, pero están especialmente ricos
templados en
invierno.
Secretos para unos Borrachinos inolvidables
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El Pan: No
uses pan de molde. Necesitas pan de verdad, con miga consistente
(pan de hogaza o de "pueblo"). Si la miga es muy aérea, el
borrachino se deshará en el almíbar.
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El batido:
Bate los huevos con energía antes de mezclarlos con el pan para que
la masa sea más esponjosa.
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La cocción en
almíbar: No tengas prisa. El borrachino debe "crecer" en la
olla. Si lo sacas demasiado pronto, el centro estará seco y duro.
Debe quedar como una esponja saturada de sabor.
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Toque de miel:
Algunos maestros sustituyen parte del azúcar del almíbar por una
cucharada de miel de brezo para darle un color ámbar más intenso y
un sabor más profundo.
Dato curioso:
En algunos pueblos de Asturias, los borrachinos eran el postre
típico que se llevaba a las mujeres que acababan de dar a luz, por
su alto valor energético y su capacidad reconfortante.
¿Te ha gustado esta ruta por el dulce
asturiano o quieres que rescatemos algún otro postre olvidado de las
abuelas?
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