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Casa Terrena Asturiana

 

La arquitectura popular asturiana es el resultado de una adaptación perfecta al relieve montañoso, al clima lluvioso y a una economía de subsistencia. Dentro de este catálogo, la casa terrena (o casa de planta baja) representa el estadio más antiguo y elemental de la vivienda campesina.

A continuación, se detalla su tipología, métodos constructivos y evolución.

 

 

Tipología de la Casa Terrena

La casa terrena se define por tener una única planta apoyada directamente sobre el suelo, sin sótanos ni pisos superiores. Es la vivienda de la pequeña propiedad y de las zonas de montaña más humildes.

Modelos Principales:

  • Casa de Planta Circular/Elíptica: La forma más primitiva, herencia directa de los castros. En Asturias evolucionó hacia la palloza (común en el límite occidental con Galicia, como en Ibias), donde hombres y ganado compartían un espacio único.

  • Casa de Planta Rectangular: El modelo más extendido. Se divide interiormente de forma muy básica: la lume o cocina (corazón de la casa) y el cuarto (dormitorio), a veces separados solo por un tabique de madera.

  • Casa de Bloque: Es aquella donde la vivienda, la cuadra y el pajar están bajo el mismo tejado, generalmente en línea o en forma de "L".

 

Materiales y Sistemas Constructivos

La construcción se basaba en la "geología del lugar": se usaba lo que estaba a menos de un kilómetro de distancia.

  • Los Muros (Mampostería): Paredes gruesas de piedra caliza, cuarcita o pizarra (según la zona), trabadas con barro o cal. Los muros solían tener entre 60 y 80 cm de espesor para garantizar el aislamiento térmico.

  • La Cubierta (Teito y Teja):

    • En las zonas altas se utilizaba el teito (escoba o paja de centeno), que ofrecía un aislamiento excepcional contra la nieve.

    • En los valles y costa, se evolucionó hacia la teja cerámica (curva) o la losa de pizarra en el occidente.

  • El Suelo: Originalmente de tierra batida en la cocina y madera en los dormitorios para evitar el frío del subsuelo.

 

Evolución en el Tiempo

Fase 1: La Casa Unifuncional (Prehistoria - Edad Media)

Espacios únicos y oscuros. No había chimeneas; el humo salía por los huecos del tejado o por la puerta, ayudando a curar la matanza que colgaba del techo y a mantener seca la paja de la cubierta.

Fase 2: La Compartimentación (Siglos XVI - XVIII)

Con la introducción de nuevos cultivos como el maíz, la casa terrena empieza a crecer. Se añade la cámara (almacén) y se separan físicamente los animales de las personas mediante un muro de piedra o tabiques de madera (sebes). Aparecen los primeros hornos de pan adosados al muro exterior.

Fase 3: La Evolución hacia la Casa de Corredor (Siglo XIX)

La casa terrena empieza a "subir". Se añade una planta superior y aparece el corredor (balcón de madera tallada), orientado al mediodía para aprovechar el sol. La planta baja queda relegada exclusivamente a cuadra y almacén, mientras la vida familiar se traslada al primer piso.

 

Elementos Singulares Adosados

La casa terrena asturiana rara vez estaba sola; se rodeaba de estructuras auxiliares que complementaban su función:

  1. El Horno: De forma semicircular, sobresaliendo del muro de la cocina.

  2. La Corripa: Pequeño recinto circular de piedra para guardar las castañas.

  3. El Portal: Un espacio cubierto a la entrada de la casa que servía para trabajar en los días de lluvia y proteger la leña.


Estado Actual y Conservación

Hoy en día, la casa terrena pura es escasa. Muchas han sido reformadas añadiendo una segunda planta o han quedado como edificios auxiliares (pajares). Sin embargo, en zonas como Somiedo o Los Oscos, aún pueden contemplarse ejemplares que mantienen la esencia de la arquitectura de piedra y paja, protegidos como parte del patrimonio etnográfico del Principado.