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Las
casadielles son,
junto con el arroz con leche, el pilar fundamental de la repostería
asturiana. Se trata de una especie de empanadilla dulce frita (o al
horno) rellena de una pasta densa de nuez, azúcar y anís. Es el aroma de
las fiestas de Prau, del Antroxu (Carnaval) y de las celebraciones
familiares.
Historia e Implantación
en Asturias
El origen de las casadielles es una mezcla de
influencias que se remontan a la época romana y árabe, aunque su nombre
es puramente asturiano.
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Etimología:
Se cree que el nombre deriva de
cosadiella
(acertijo o "cosita"), sugiriendo que el relleno es una sorpresa
escondida dentro de la masa.
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Vínculo con la
tierra: La nuez es un fruto abundante en los valles asturianos.
Antiguamente, las familias guardaban las mejores nueces de la
cosecha de otoño para elaborar este dulce durante el invierno y el
Carnaval.
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Variedades por
zona:
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Zona
Central (Mieres y Aller): Es el corazón de la casadiella.
Aquí se suelen
freír.
La masa es fina y crujiente, y el relleno es muy generoso en
anís.
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Zona
Costera y Oriente: Es más común encontrarlas elaboradas con
masa de
hojaldre y horneadas. Son más ligeras a la vista pero
igualmente potentes de sabor.
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Variación del relleno: En algunas zonas del occidente, se
añade una parte de avellana molida junto a la nuez, dependiendo
de la disponibilidad del fruto.
Receta Paso a Paso
(Tradicional Frita)
Aunque existen versiones de hojaldre rápido, la
auténtica casadiella de pueblo utiliza una masa de aceite y vino blanco.
Ingredientes
Para la masa:
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1 yema de huevo.
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100 ml de vino blanco de calidad.
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100 ml de aceite de oliva suave (o
mitad aceite y mitad mantequilla derretida).
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Una pizca de sal.
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Harina de trigo de repostería (la que
admita, aprox. 400-450 g).
Para el relleno:
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300 g de nuez asturiana molida (no
demasiado fina, que se note el grano).
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150 g de azúcar.
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50 ml de anís dulce.
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Un chorrito de agua (para amalgamar si
queda muy seco).
Elaboración
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Preparar el
relleno: Mezcla en un bol la nuez molida, el azúcar y el anís.
Debe quedar una pasta húmeda y compacta que puedas moldear con las
manos. Déjala reposar mientras haces la masa para que los sabores se
fusionen.
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La masa: En
un bol grande, mezcla el vino, el aceite, la yema y la sal. Ve
añadiendo harina poco a poco y amasando hasta obtener una masa
elástica, suave y que no se pegue a las manos.
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Reposo:
Deja descansar la masa tapada con un paño al menos
30 minutos.
Esto es vital para que al estirarla no se encoja.
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Montaje:
Estira la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta
que esté muy fina. Corta rectángulos de unos 10x12 cm.
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Relleno y
cierre: Pon un "cilindro" de relleno en el centro. Enrolla la
masa sobre sí misma. Cierra los extremos aplastándolos con los
dientes de un
tenedor, asegurándote de que queden bien sellados para que no
entre aceite.
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Fritura:
Fríelas en abundante aceite de girasol o de oliva muy suave a
temperatura media-alta. Deben quedar doradas pero no quemadas.
Emplatado y Secretos de
Maestro
El toque final
Nada más sacarlas del aceite, pásalas por un
plato con azúcar
blanco para que se quede adherido a la masa caliente. No esperes a
que se enfríen o el azúcar no pegará.
Los Secretos del "Chigre"
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La Nuez: El
mayor error es usar nuez vieja o rancia. La nuez debe ser del año y,
si es posible, de cosecha nacional, que tiene más grasa y sabor que
las de importación.
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El sellado:
Si tienes miedo de que se abran al freír, humedece ligeramente los
bordes con agua o clara de huevo antes de pasar el tenedor.
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¿Horno o
Sartén?: Si prefieres el horno, usa masa de hojaldre y píntalas
con huevo. Quedan más estéticas, pero la versión frita es la que
tiene el "alma" asturiana.
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Conservación:
Las casadielles aguantan perfectamente 3 o 4 días en una caja de
lata. De hecho, hay quien dice que al día siguiente, cuando el anís
ha impregnado bien la masa, están incluso mejores.
Curiosidad:
En Asturias se dice que una buena casadiella debe tener
"mucho tropiezo", refiriéndose a que el relleno de nuez no debe ser
una pasta líquida, sino que se deben sentir los trocitos del fruto
seco al morder.
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