Comunidad vecinal de Nava
Concesión del Galardón y Significado para el Concejo
El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1996 fue concedido a la Comunidad Vecinal de Nava, un galardón que reconoció públicamente la capacidad de todo un concejo para unirse en la defensa, promoción y dinamización de su cultura tradicional. La Fundación Príncipe de Asturias distinguió así el esfuerzo colectivo de sus habitantes por mantener vivo el pulso de un municipio profundamente arraigado en la historia y las costumbres del centro-oriente asturiano.
La concesión de este premio supuso un hito de cohesión social para Nava, evidenciando que el dinamismo de una comunidad no solo reside en las grandes infraestructuras, sino en el tejido asociativo, la participación ciudadana y el orgullo compartido por sus señas de identidad. Los navetos supieron canalizar su creatividad y su espíritu emprendedor hacia un proyecto común de desarrollo local sostenible.
La Capital de la Sidra y su Defensa Identitaria
El elemento más universal y definitorio que impulsó la candidatura de Nava fue su inquebrantable vinculación con la cultura de la sidra, convirtiéndose por méritos propios en la capital indiscutible de esta bebida milenaria. La comunidad vecinal ha sabido preservar con mimo todo el proceso artesanal y cultural que rodea al mundo de la manzana, desde el cuidado tradicional de los pomares hasta el arte del escanciado en los llagares y chigres de la zona.
Este compromiso identitario se materializa anualmente en el prestigioso Festival de la Sidra, una celebración declarada de Interés Turístico Nacional que transforma la villa en un gran punto de encuentro festivo y cultural. Gracias a la implicación vecinal, este evento ha trascendido el ámbito comarcal para erigirse en el escaparate definitivo de la gastronomía, el folclore y las tradiciones sidreras de toda Asturias.
Dinamización Cultural y Patrimonio Asociativo
Más allá de la tradición sidrera, la comunidad vecinal de Nava destacó en 1996 por un tejido asociativo excepcionalmente activo que impulsa de manera constante la vida cultural, deportiva y social del concejo. Las numerosas asociaciones locales, agrupaciones corales, cofradías y colectivos vecinales han trabajado codo con codo para garantizar una oferta cultural rica y accesible para todas las edades, dinamizando tanto el casco urbano como las parroquias rurales.
Este dinamismo cultural se refleja también en la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico y arquitectónico del municipio, que abarca desde casonas solariegas y ermitas hasta el Museo de la Sidra. Los habitantes de Nava han entendido que proteger su legado patrimonial es la mejor garantía para proyectar con fuerza su identidad hacia el futuro, combinando con acierto la modernidad y la memoria colectiva.
Proyección Económica, Turística y de Futuro
El reconocimiento obtenido en 1996 actuó como un revulsivo económico y de proyección turística de gran calado para todo el territorio de Nava. El galardón potenció la llegada de visitantes atraídos no solo por su icónica oferta sidrera y gastronómica, sino también por la belleza natural de su entorno a los pies de la Sierra de Peñamayor, fomentando un turismo sostenible y de calidad.
Tres décadas después de aquel reconocimiento, la comunidad vecinal de Nava continúa demostrando que el orgullo de pertenencia y el trabajo en equipo son los motores más eficaces para combatir el aislamiento rural y la despoblación. El espíritu del Pueblo Ejemplar sigue vivo en el día a día de sus gentes, consolidando a Nava como un referente indiscutible de vitalidad, tradición y hospitalidad en el corazón de Asturias.