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La guestia figura de la mitologia Asturiana

 

La Güestia: El Cortejo de las Almas en el Imaginario Asturiano

 

 

En el rico y brumoso folclore del noroeste peninsular, pocas figuras despiertan tanto pavor y fascinación como la Güestia (también conocida en el occidente asturiano como Bona Xente o asimilada a la Santa Compaña gallega). Como experto en mitología e historia asturiana, es fundamental entender que este mito no es una simple historia de fantasmas, sino una manifestación profunda del sincretismo cultural entre el sustrato celta/indoeuropeo y la posterior cristianización de la cornisa cantábrica.

La Güestia es, en esencia, una procesión de almas en pena que recorre los caminos rurales, los bosques y las inmediaciones de las iglesias parroquiales durante las noches más oscuras, con el propósito de anunciar la muerte inminente de un vecino o de reclamar el alma de un moribundo.

 

Origen Histórico y Raíces Mitológicas

Para rastrear el origen de la Güestia, debemos despojarnos temporalmente de la indumentaria cristiana y mirar hacia la antigüedad clásica y medieval:

  • La Cacería Salvaje (Wild Hunt): El mito conecta directamente con las creencias germánicas y nórdicas de la "Cacería Salvaje" o el cortejo de Odín, una hueste de almas y deidades guerreras que surcaba los cielos nocturnos.

  • La Hellequin medieval: En la Francia medieval existía la Familia Herlequini, un cortejo de demonios y almas condenadas lideradas por el rey Herla (o Hellequin). Esta idea viajó a través del Camino de Santiago, fundiéndose con las creencias locales de Asturias y Galicia.

  • La Romanización y el Culto a los Muertos: Los astures prerromanos ya poseían un profundo respeto y temor por los antepasados. La Iglesia Católica, al no poder extirpar estas creencias paganas de raíz, las asimiló. Transformó la "hueste salvaje" en una procesión de almas del Purgatorio que buscaban oraciones, convirtiendo el terror pagano en una lección moral cristiana sobre el pecado y la redención.

 

Anatomía y Comportamiento del Cortejo

La Güestia no camina al azar; sigue un ritual estricto y posee una estética perfectamente definida por la tradición oral asturiana:

1. Composición y Aspecto

El cortejo está formado por un grupo de espectros, a menudo identificados como antiguos vecinos fallecidos del pueblo. Van encapuchados, vestidos con sudarios blancos o túnicas oscuras. Caminan en absoluto silencio, con los pies descalzos que apenas rozan el suelo o flotando a escasos centímetros del barro.

 

2. La Iluminación y los Elementos Rituales

Cada miembro de la procesión porta una vela encendida. Sin embargo, la tradición advierte que estas velas no derraman cera, sino grasa humana, y su luz es mortecina, de un color azulado o amarillento fantasmal. En ocasiones, portan un ataúd vacío en medio de la comitiva, destinado a la persona que está a punto de fallecer.

 

3. El Sonido del Terror

Aunque caminan en silencio, la llegada de la Güestia se anuncia mediante sutiles y terroríficos avisos acústicos:

  • El tintineo leve de una campana (la campanuca).

  • Un murmullo sordo que asemeja a rezos ininteligibles o letanías (el miserere).

  • El olor penetrante a cera de iglesia y a tierra húmeda de cementerio.

  • Los animales del pueblo (perros y gatos) son los primeros en reaccionar, aullando desolados o escondiéndose despavoridos.

 

El "Líder" de la Procesión: La Maldición del Vivo

Uno de los aspectos más trágicos de la Güestia es su portador de la cruz. La comitiva no está encabezada por un muerto, sino por un ser vivo.

La Güestia intercepta a una persona viva durante la noche y la obliga a ponerse a la cabeza del cortejo, portando la cruz parroquial o un caldero de agua bendita. Este desdichado es arrastrado cada noche en una marcha ciega por los montes y caminos. Al amanecer, el vivo regresa a su cama sin recordar conscientemente lo sucedido, pero su cuerpo sufre las consecuencias físicas: se despierta extremadamente cansado, va palideciendo día a día, se debilita progresivamente y, si no rompe la maldición, termina muriendo de inanición o consunción en pocas semanas.

 

¿Cómo librarse de portar la cruz?

La única forma que tiene el portador vivo de liberarse de este castigo es traspasar la cruz a otra persona viva con la que se cruce en el camino de la procesión.

 

Métodos de Protección y Supervivencia

Para los aldeanos asturianos del siglo XVIII y XIX, el encuentro con la Güestia era una posibilidad real y letal. Por ello, la tradición popular desarrolló una serie de contraconxuros y pautas de supervivencia si te topabas con el cortejo en mitad de la noche asturiana:

  • El Círculo de Salomón: Trazar un círculo en el suelo con una vara de fresno o con tiza, meterse dentro y rezar. La Güestia no puede traspasar este límite sagrado.

  • Tirarse al suelo boca abajo: Arrojarse al barro con los brazos en cruz y mirar hacia el suelo. Los espectros pasarán por encima o de largo, ya que no se debe mirar directamente a los ojos de los muertos.

  • La "Figa" o "Higa": Hacer el gesto de la higa con la mano (meter el pulgar entre los dedos índice y corazón), un amuleto tradicional asturiano contra el mal de ojo y los espíritus.

  • Fórmulas verbales de rechazo: Responder con audacia si intentan entregarte la vela o la cruz. Una frase típica asturiana para repelerlos era: "Gente de la Güestia, pasái de largo, que aquí nun hai pan pa vos dalo" o invocar directamente las llagas de Cristo.

  • Llevar las manos ocupadas: Si te cruzas con ellos, tener las manos metidas en los bolsillos o sosteniendo algo impide físicamente que te puedan entregar la cruz o la vela de la muerte.

 

Significado Antropológico en la Asturias Rural

En la Asturias tradicional, el mito de la Güestia cumplía varias funciones psicosociales cruciales:

  1. Explicación de las enfermedades: Aquellas personas que sufrían de anemia crónica, tuberculosis o depresiones severas (que las hacían palidecer y debilitarse sin motivo aparente) eran vistas como víctimas nocturnas de la Güestia.

  2. Control social nocturno: El mito disuadía a los aldeanos de transitar por los caminos boscosos a altas horas de la noche, protegiéndolos de peligros reales como los lobos, los desriscaderos (barrancos) o los bandoleros.

  3. Gestión del duelo y la muerte: En un mundo donde la muerte era cotidiana pero incomprensible, la Güestia humanizaba el tránsito hacia el más allá. La muerte no era un vacío, sino un vecindario que venía a buscarte para integrarte en la comunidad de los antepasados.

 

Hoy en día, el susurro de la Güestia ya no infunde el pavor de antaño en los valles asturianos, pero permanece imborrable en la literatura, el arte y la identidad cultural del Principado como el testimonio vivo de una época en la que la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos era tan delgada como la niebla de sus montañas.

 


Asturianu

 

La Güestia: El Cortexu de las Almes nel Imaxinariu Asturianu

Nel ricu y borrinosu folclor del noroeste peninsular, poques figures espierten tanto llerza y fascinación como la Güestia (tamién conocida nel occidente asturianu como Bona Xente o asimilada a la Santa Compaña gallega). Como espertu en mitoloxía y hestoria asturiana, ye fundamental entender que esti mitu nun ye una simple hestoria de pantasmes, sinón una manifestación fonda del sincretismu cultural ente'l sustratu celta/indoeuropéu y la posterior cristianización de la cornisa cantábrica.

La Güestia ye, n'esencia, una procesión d'almes en pena que percuerre los caminos rurales, los boscues y la redolada de las ilesies parroquiales mientres las nueches más escures, col propósitu d'anunciar la muerte inminente d'un vecín o de reclamar l'alma d'un moribundu.

 

Orixe Hestóricu y Raigaños Mitolóxicos

Pa rastrexar l'orixe de la Güestia, debemos desaposianos temporalmente de la indumentaria cristiana y mirar p'hacia l'antigüedá clásica y medieval:

  • La Cacería Salvaxe (Wild Hunt): El mitu coneuta directamente con las creencies xermániques y nórdiques de la "Cacería Salvaxe" o el cortexu d'Odín, una hueste d'almes y deidaes guerreres que sulcaba los cielos nocturnos.

  • La Hellequin medieval: Na Francia medieval esistía la Familia Herlequini, un cortexu de demonios y almes condergaes lideraes pol rei Herla (o Hellequin). Esta idea viaxó al traviés del Camín de Santiago, fundiéndose con las creencies locales d'Asturies y Galicia.

  • La Romanización y el Cultu a los Muertos: Los astures prerromanos yá poseíen un fondu respetu y temor polos antepasaos. La Ilesia Católica, al nun poder extirpar estos creyeres paganos de raigañu, asimilólos. Tresformó la "hueste salvaxe" nuna procesión d'almes del Purgatoriu que buscaben oraciones, convirtiendo la llerza pagana nuna llección moral cristiana sobre'l pecáu y la redención.

 

Anatomía y Comportamientu del Cortexu

La Güestia nun camina al azar; sigue un ritual estrictu y posei una estética perfectamente definida pola tradición oral asturiana:

 

1. Composición y Aspectu

El cortexu ta formáu por un grupu d'espectros, de cutiu identificaos como antiguos vecinos finaos del pueblu. Van encapuchaos, vistíos con sudarios blancos o túniques escures. Caminen n'absolutu silenciu, colos pies descalzos que dambos raspien el suelu o llexando a pocos centímetros del banzáu.

2. La Allumación y los Elementos Rituales

Cada miembru de la procesión porta una vela d'enforná. Sicasí, la tradición alvierte que estes veles nun arramen cera, sinón grasa humana, y la so lluz ye amortecida, d'un color azuláu o amarellentáu fantasmagóricu. En delles ocasiones, porten un ataúd baleru en mediu de la comitiva, destináu a la persona que ta a pisu de finar.

3. El Soníu de la Llerza

Anque caminen en silenciu, la llegada de la Güestia anúnciase per aciu de sutiles y terroríficos avisos acústicos:

  • El tintinéu leve d'una campana (la campanuca).

  • Un marmullu sordu que s'asemeya a rezos inintelixibles o lletaníes (el miserere).

  • El golor caltriante a cera d'ilesia y a tierra húmeda de campusantu.

  • Los animales del pueblu (perros y gatos) son los primeros en reaccionar, ubiando desolaos o escondiéndose espavoríos.

 

El "Líder" de la Procesión: La Maldición del Vivu

Unu de los aspeutos más tráxicos de la Güestia ye'l so portador de la cruz. La comitiva nun ta encabezada por un muertu, sinón por un ser vivu.

La Güestia intercepta a una persona viva mientres la nueche y oblígala a ponese a la cabeza del cortexu, portando la cruz parroquial o un calderu d'agua bendito. Esti desdicháu ye abasnáu cada nueche nuna marcha ciega pelos montes y caminos. Al amanecer, el vivu regresa a la so cama ensin recordar conscientemente lo asocedío, pero'l so cuerpu sufre las consecuencies físiques: espiértase desfechu de cansanciu, va palideciendo día a día, debilítase progresivamente y, si nun ruempe la maldición, termina morriendo d'inanición o tisis en poques selmanes.

 

¿Cómo llibrase de portar la cruz?

La única manera que tien el portador vivu de lliberase d'esti castigu ye trespasar la cruz a otra persona viva cola que se crucie nel camín de la procesión.

 

Métodos de Protección y Supervivencia

Pa los aldeanos asturianos del sieglu XVIII y XIX, l'alcuentru cola Güestia yera una posibilidá real y mortal. Por ello, la tradición popular desenvuelvió una serie de contraconxuros y pautes de supervivencia si te topoñabes col cortexu en metá de la nueche asturiana:

  • El Círculu de Salomón: Trazar un círculu nel suelu con una vara de fresnu (fresnu) o con tiza, metese dientro y rezar. La Güestia nun puede trespasar esti llímitu sagráu.

  • Tirase al suelu pámpana abaxo: refundiase al banzáu colos brazos en cruz y mirar pal suelu. Los espectros pasarán per enriba o de llargu, yá que nun se debe mirar directamente a los güeyos de los muertos.

  • La "Figa": Hacer el xestu de la figa cola mano (meter el pulgar ente los deos índiz y corazón), un amuleto tradicional asturianu contra'l mal de güeyu y los espíritus.

  • Fórmules verbales de refugonciu: Responder con audacia si intenten apurrite la vela o la cruz. Una frase típica asturiana pa repellos yera: "Gente de la Güestia, pasái de largo, que aquí nun hai pan pa vos dalo" o invocar directamente las llagues de Cristu.

  • Llevar las manes ocupaes: Si te cruces con ellos, tener las manes metíes nos bolos o sosteniendo daqué torga físicamente que te puedan apurrir la cruz o la vela de la muerte.

 

Significáu Antropolóxicu na Asturies Rural

Na Asturies tradicional, el mitu de la Güestia cumplía delles funciones psicosociales fundamentales:

  1. Esplicación de las enfermedaes: Aquellas persones que sufríen d'anemia crónica, tuberculosis o depresiones severes (que las facíen palidecer y debilitase ensin motivu aparente) yeren vistes como víctimes nocturnes de la Güestia.

  2. Control social nocturnu: El mitu disuadía a los aldeanos de transitar pelos caminos boscosos a altes hores de la nueche, protexéndolos de peligros reales como los llobos, los espenaderos (derribaderos) o los bandoleros.

  3. Xestión del duelu y la muerte: Nun mundu onde la muerte yera cotidiana pero incomprensible, la Güestia humanizaba el tránsitu p'hacia'l más allá. La muerte nun yera un vacíu, sinón un vecinderu que venía a buscase pa integrate na comunidá de los antepasaos.

 

Güei en día, el seseo de la Güestia yá nun infunde la llerza d'antaño nos valles asturianos, pero permanez imborrable na lliteratura, l'arte y la identidá cultural del Principáu como'l testimoniu vivu d'una dómina na que la frontera ente'l mundu de los vivos y el de los muertos yera tan delgada como la borrina de las sos montañas.