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Si los carbayones son la aristocracia de
Oviedo, las Moscovitas
son su exportación más glamurosa. Estas finísimas pastas de almendra y
chocolate se han convertido en un icono de la alta repostería asturiana,
desatando una auténtica fiebre entre los amantes del dulce.
Historia e Implantación: El Secreto de Rialto
A diferencia de otros postres centenarios, la
Moscovita es una creación registrada y protegida que nació en el corazón
de la capital asturiana.
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La Cuna (Años
20): Nacieron en la
Confitería
Rialto, situada en la calle San Francisco de
Oviedo.
Aunque la receta se basa en técnicas de pastelería fina
centroeuropea, la familia de maestros pasteleros de Rialto la adaptó
y perfeccionó hasta crear un producto único.
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El Misterio del
Nombre: Existen muchas teorías sobre por qué se llaman
"Moscovitas". La más aceptada es que hace referencia a las pastas de
té finas que se estilaban en las cortes europeas, con un aire
cosmopolita que evocaba a la Rusia imperial, muy de moda en la
estética de la época.
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Implantación:
Durante décadas fueron el secreto mejor guardado de la burguesía
ovetense. Hoy en día, se han expandido por toda Asturias y Madrid,
pero siempre manteniendo su elaboración
100% artesanal
y su receta secreta, que sigue siendo propiedad exclusiva de Rialto.
No existen "variedades por zona", sino intentos de imitación más o
menos afortunados.
Receta de "Moscovitas" (Versión Artesanal)
Hacerlas en casa es un reto de precisión. El
objetivo es que sean casi transparentes, crujientes y que no se peguen a
los dientes.
Ingredientes
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Almendra Marcona:
200 g (granillo de calidad suprema).
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Nata líquida:
200 ml (mínimo 35% materia grasa).
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Azúcar: 200
g.
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Harina de trigo:
40 g.
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Cobertura de
Chocolate: 200 g de chocolate con leche de alta calidad (en la
receta original es chocolate con leche, aunque hoy existen de
chocolate negro).
Elaboración Paso a Paso
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La Mezcla Base:
En un cazo a fuego medio, pon la nata y el azúcar. Remueve
suavemente hasta que el azúcar se disuelva por completo y la mezcla
empiece a hervir.
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Incorporación:
Retira del fuego y añade la almendra en granillo y la harina
tamizada. Mezcla con una espátula de silicona hasta que no queden
grumos de harina y la almendra esté bien impregnada. Debe quedar una
masa espesa pero fluida.
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El Formado
(Crucial): Sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado o un
tapete de silicona (Silpat), ve poniendo
pequeñas
porciones del tamaño de una avellana.
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Horneado:
Hornea a 170°C
durante unos
8-10 minutos. Debes vigilarlas constantemente; estarán listas
cuando los bordes estén tostados y el centro tenga un color ámbar.
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Enfriado y
Baño: Deja que se enfríen totalmente para que endurezcan.
Mientras, funde el chocolate al baño María o en el microondas.
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El Toque Final:
Pincela la
cara lisa (la que estaba pegada al papel) con una capa fina de
chocolate fundido. Pásales un tenedor para crear unas ondas
decorativas si quieres el acabado auténtico. Déjalas secar con el
chocolate hacia arriba.
Emplatado y Secretos de Maestro
Emplatado
Las moscovitas son el acompañamiento
definitivo para el café o el té de media tarde. En una cena formal, se
sirven en una bandeja de plata o cristal, apiladas con cuidado. Suelen
presentarse en cajas de cartón azul oscuro (el color de Rialto), lo que
ya de por sí es un símbolo de estatus gastronómico.
Los Secretos de la Moscovita Perfecta
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El Granillo de
Almendra: No uses harina de almendra. Necesitas granillo
(trocitos pequeños) para que la textura sea irregular y crujiente.
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La Nata: No
escatimes en la grasa de la nata. Es lo que permite que la pasta se
"extienda" y caramelice correctamente en el horno sin quemarse de
inmediato.
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El Chocolate:
El equilibrio entre el tostado de la almendra y el dulzor del
chocolate con leche es la clave. Si el chocolate es demasiado
fuerte, anula el sabor de la Marcona.
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Conservación:
Son extremadamente sensibles a la humedad. Deben guardarse en una
caja metálica hermética. En verano, mejor en un lugar fresco para
que el chocolate no se ablande, pero nunca en una nevera húmeda.
¿Sabías qué?
Aunque muchas pastelerías en Asturias venden "Tejas" o
"Florentinas", para un asturiano, si no son las de Rialto, son
"estilo moscovitas". El nombre original es casi un dogma de fe en la
región.
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