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El Panchon

 

El Panchón es, posiblemente, el postre más primitivo, contundente y místico de Asturias. Mientras que otros dulces se refinaron en las confiterías de las ciudades, el panchón ha permanecido como un tesoro rural, ligado indisolublemente al Concejo de Aller y a la cultura de la montaña.

 

Historia e Implantación: El Postre de la Llar

El panchón no es un pastel al uso; es una elaboración que nace del aprovechamiento y de la supervivencia en los valles mineros y ganaderos.

  • Origen Celta y Rural: Su base es el pan de escanda (un cereal antiguo, variedad de espelta, muy resistente al clima asturiano). Antiguamente, se cocía bajo el rescoldo (cenizas calientes) de la llar (hogar de leña), envuelto en hojas de berza.

  • Vínculo con las fiestas: Es el protagonista absoluto de las fiestas de Cabañaquinta y de la festividad de los humanitarios en Aller. Es un postre de celebración que requiere un trabajo físico considerable para desmigar el pan.

  • Variedades por zona:

    • Es un postre muy localizado en el Valle del Aller. Fuera de ahí es difícil encontrarlo de forma tradicional.

    • La variación reside principalmente en el endulzante: en algunas casas se usa solo azúcar, mientras que en las más tradicionales se prefiere la miel de brezo de la zona, que le aporta un color más oscuro y un sabor más salvaje.

 

Receta Paso a Paso del Panchón Allerán

Esta receta se divide en dos fases: la creación del "panchón" (el pan) y el "esmigado" (la mezcla final).

Ingredientes

  • Para el pan (Panchón): 500 g de harina de escanda (o harina de trigo integral si no encuentras escanda), 300 ml de agua templada, 10 g de levadura de panadero, una pizca de sal y hojas de berza frescas (tradicional).

  • Para la mezcla: 250 g de mantequilla asturiana (de la mejor calidad posible), 200 g de azúcar o miel, y un poco de agua caliente.

Elaboración

  1. El Pan de Escanda: Amasa la harina con el agua, la sal y la levadura hasta obtener una masa elástica. Déjala fermentar hasta que doble su tamaño.

  2. La Cocción Tradicional: Envuelve la masa en hojas de berza (esto le da un aroma vegetal único y evita que se queme). Tradicionalmente se enterraba en las cenizas de la cocina de leña, pero en casa puedes hornearlo a 200°C durante una hora hasta que quede una costra dura y rústica.

  3. El "Esmigado" (El secreto): Una vez frío, retira las hojas de berza. Debes romper el pan en trozos pequeños y luego desmigarlo con las manos o un mazo de madera hasta obtener migas irregulares.

  4. La Unión: En una pota grande, pon la mantequilla a derretir junto con el azúcar (o miel) y un chorrito de agua para crear un almíbar denso.

  5. La Cocción Final: Añade las migas de pan a la pota. Aquí viene el trabajo: hay que remover y "mimar" la mezcla a fuego lento hasta que el pan absorba toda la mantequilla y el azúcar, quedando una masa oscura, brillante y muy jugosa.

 

Emplatado y Secretos de Maestro

Emplatado

El panchón no se sirve en porciones delicadas. Se sirve en un cuenco o plato hondo, a menudo acompañado de un buen vaso de leche fresca o incluso sidra dulce. Se come con cuchara, ya que es una mezcla densa y algo aceitosa (en el buen sentido).

Los Secretos del Panchón

  • La Mantequilla: Es el ingrediente que define el postre. Debe ser mantequilla de vaca auténtica, preferiblemente artesana. El panchón "bebe" la mantequilla; si escatimas, quedará seco y correoso.

  • El Pan de Escanda: Usar harina de trigo normal le quita la personalidad. La escanda tiene un sabor a fruto seco y una textura rústica que es la columna vertebral de este postre.

  • El reposo: Aunque se puede comer templado, el panchón mejora si reposa unas horas, permitiendo que el azúcar y la mantequilla cristalicen ligeramente entre las fibras del pan.

  • Las Hojas de Berza: No son solo decoración. Al hornear el pan envuelto en ellas, la humedad se mantiene dentro y el pan adquiere un matiz "ahumado" y profundo que es imposible de replicar de otra forma.

 

¿Sabías que...? En Aller existe una frase popular: "El panchón, si no lleva manteca, nun ye panchón". Es un postre para valientes, cargado de historia y de la energía necesaria para afrontar el invierno asturiano.

Es un postre menos "fotogénico" que la Moscovita, pero es el que más sabe a la Asturias profunda. ¿Te animas a intentar desmigar tu propio pan de escanda?