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Pitu de Caleya

 

El Pitu de Caleya no es simplemente un pollo; es una institución culinaria en Asturias. El término "caleya" significa "camino" o "calleja" en asturiano, lo que define su origen: gallos criados en libertad en las aldeas, alimentándose de forma natural (grano, saltamontes, semillas y lombrices), sin piensos industriales.

Su carne es oscura, firme y de un sabor intenso que recuerda más a la caza que a las aves de corral comunes. Aquí tienes la guía meticulosa para su ejecución.

 

La Materia Prima: El Pitu Auténtico

Para que la receta funcione, el animal debe cumplir unos requisitos estrictos:

  • Edad: Debe tener entre 10 y 18 meses. Un pollo joven no aguanta la cocción larga y uno demasiado viejo resulta coriáceo.

  • Peso: Suelen oscilar entre los 3 kg y los 6 kg.

  • Características visuales: Patas amarillas y fuertes, carne de color rojo oscuro (debido al ejercicio y la oxigenación de los músculos) y grasa de un color amarillo intenso.

 

Elaboración y Técnica de Cocción

La clave del Pitu de Caleya es la paciencia. No se puede cocinar con prisas; es un guiso de fuego lento que puede durar entre 3 y 5 horas dependiendo de la fiereza del animal.

Preparación Previa

  1. El Troceado: Se debe despiezar el pitu siguiendo las articulaciones. Los trozos son grandes. Es vital limpiar bien la sangre y secar la carne.

  2. El Marinado (Opcional): Tradicionalmente se salpimenta y se deja reposar unas horas con ajo picado.

La Ejecución Meticulosa

  1. El Sellado (Dorado): En una pota grande de hierro fundido o barro, con aceite de oliva virgen extra (o una mezcla de aceite y un poco de grasa del propio pitu), se doran los trozos a fuego fuerte. Este paso es crucial: la piel debe quedar bien tostada para sellar los jugos y aportar color al caldo. Se retiran y se reservan.

  2. El Sofrito: En ese mismo aceite (que ya tiene el sabor del pitu), se añade cebolla picada muy fina, ajos enteros y, opcionalmente, pimiento verde. Se cocina a fuego lento hasta que la cebolla esté prácticamente caramelizada (oscura pero no quemada).

  3. El Alcohol: Se reincorpora el pitu a la pota y se riega con un buen chorro de brandy o coñac. Hay quienes prefieren usar sidra natural para un toque más asturiano, o un vino blanco de calidad (tipo Cangas). Se deja evaporar el alcohol.

  4. La Cocción Lenta: Se cubre con agua o un caldo de ave suave. Se añade una rama de tomillo o una hoja de laurel. Se tapa y se deja cocer al mínimo, "chup-chup".

  5. El Punto Final: El pitu está listo cuando la carne empieza a despegarse del hueso con facilidad, pero sin deshacerse.

 

Variedades según zonas de Asturias

Aunque la base es similar, cada comarca tiene su librillo:

  • Zona Central (Oviedo/Siero): Es la receta más clásica. El pitu se acompaña casi siempre de arroz. Se cocina el arroz con el propio jugo del pitu, resultando en un arroz meloso, oscuro y extremadamente sabroso.

  • Zona del Occidente (Cangas del Narcea/Ibias): Es común encontrarlo guisado con patatas ("patatinos") pequeñas y enteras que se confitan en la salsa del pitu durante la última hora de cocción. A veces se añade un toque de pimentón al sofrito.

  • Zona de Montaña/Picos de Europa: Aquí es frecuente añadir setas de temporada (boletus o senderuelas) al guiso, lo que acentúa ese carácter de "carne de monte" que tiene el pitu de caleya.

El Emplatado

El Pitu de Caleya es un plato de mesa compartida y abundancia. El emplatado debe reflejar esa generosidad.

  1. La Fuente: Se suele presentar en una fuente grande de cerámica o directamente en la pota de hierro donde se cocinó.

  2. La Salsa: La salsa debe estar ligada y brillante. Si queda muy líquida, se retira el pitu y se reduce a fuego fuerte, o se pasa el sofrito por el chino para que quede una textura aterciopelada.

  3. El Acompañamiento:

    • Si es con arroz, el arroz se sirve en el fondo y los trozos de pitu encima.

    • Si es con patatas, estas rodean la carne.

    • Es imprescindible acompañarlo de pimientos del piquillo asados y confitados.

  4. Decoración: Un poco de perejil fresco picado para romper el tono oscuro del guiso y aportar frescura.

El Secreto del Reposo

Al igual que la fabada, el Pitu de Caleya está mejor al día siguiente. El colágeno de las articulaciones del gallo se asienta y la salsa adquiere una textura melosa que no se consigue en el momento de terminar la cocción. Es un plato que exige buen pan de hogaza al lado para no dejar ni rastro de la salsa.