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Las
Teresitas son,
posiblemente, el secreto mejor guardado de la repostería asturiana fuera
de sus fronteras. Mientras que los frixuelos reinan en el Antroxu
(Carnaval), las Teresitas son las protagonistas indiscutibles de las
meriendas de invierno y las festividades locales en las cuencas mineras
y la zona central. Se trata de unos cuadraditos de hojaldre o masa fina,
fritos y rellenos de una crema pastelera untuosa.
Historia e Implantación
en Asturias
A diferencia de los carbayones (que tienen un
creador con nombre propio), las Teresitas pertenecen al
recetario popular y
conventual.
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Origen: Se
cree que su nombre hace honor a Santa Teresa de Jesús, sugiriendo un
origen en las cocinas de los conventos, donde se perfeccionó la
técnica de la masa frita rellena.
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Implantación:
Su consumo se disparó en las zonas industriales y mineras (Mieres,
Langreo y los valles circundantes). Eran el postre perfecto para
aportar energía calórica en los días de frío y humedad. Con el
tiempo, pasaron de las casas a las vitrinas de las confiterías más
selectas de Oviedo y Gijón.
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Variedades por
zona:
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Zona
Central (Cuencas): Aquí predomina la
Teresita de crema. Se busca que la masa sea muy fina y
crujiente, casi como un cristal que se rompe al morder.
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Occidente: En algunas zonas, el relleno puede variar hacia
el
dulce de manzana o incluso una pasta de nuez similar a la de
las casadielles, aunque para los puristas, si no lleva crema, es
"otra cosa".
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Masa:
Hay quien usa masa de hojaldre comprada por rapidez, pero la
tradicional se hace con una masa de vino y manteca, similar a la
de la casadiella pero más delicada.
Receta Paso a Paso
El éxito de una Teresita reside en que la crema
no se salga durante la fritura y que la masa no absorba demasiado
aceite.
Ingredientes
Para la masa:
Para la crema pastelera
(el corazón del postre):
Elaboración
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La Crema (debe
estar fría): Infusiona la leche con el limón y la canela. En un
bol, mezcla las yemas, el azúcar y la maicena. Añade la leche
caliente colada y vuelve al fuego hasta que espese.
Truco:
Pásala a un plato, tápala con film a piel y déjala enfriar
totalmente (mejor de un día para otro).
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La Masa:
Mezcla el vino, el aceite/manteca y la sal. Añade la harina poco a
poco hasta tener una masa elástica. Déjala reposar 30 minutos.
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Estirado:
Estira la masa con el rodillo hasta que esté
muy fina,
casi transparente.
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Montaje:
Coloca montoncitos de crema fría sobre la masa, dejando espacio
entre ellos. Cubre con otra capa de masa (como si hicieras raviolis).
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Corte:
Corta en rectángulos o cuadrados con una rueda dentada. Presiona los
bordes con un tenedor para asegurar el cierre.
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Fritura:
Fríe en abundante aceite caliente (pero no humeante) hasta que se
inflen y doren.
Emplatado y Secretos de
Maestro
El toque final
Al igual que los frixuelos y las casadielles,
las Teresitas deben pasarse por
azúcar y canela
nada más salir de la sartén. El calor hará que el azúcar se adhiera
perfectamente.
Secretos para la Teresita Perfecta
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La Crema
"dura": La crema pastelera de las Teresitas debe ser un poco más
espesa de lo normal. Si es muy líquida, el vapor hará que la masa
reviente en la sartén.
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El Aceite:
Usa aceite de girasol de buena calidad para freír; el de oliva puede
aportar un sabor demasiado fuerte que enmascare la delicadeza de la
crema.
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Masa de
hojaldre: Si decides usar hojaldre comercial, asegúrate de que
sea "hojaldre de mantequilla". Estíralo un poco más con el rodillo
antes de rellenar para que no quede demasiado pesado al freír.
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Temperatura de
servicio: Están deliciosas tibias, cuando la crema aún conserva
un poco de calor, pero se suelen consumir frías para que la masa
mantenga su textura crujiente.
Consejo:
Si quieres elevarlas al siguiente nivel, añade un chorrito de
esencia de
vainilla o anís a la crema pastelera. ¡El aroma al abrirlas será
irresistible!
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